Q&A con Xiomara Ospina

July 29, 2025

Katie Allison, Directora Asociada de Desarrollo, recientemente se sentó a conversar con una colaboradora de MiracleFeet y activista de las personas con pie equino varo congénito, Xiomara Ospina Rodriguez, sobre su experiencia con esta condición, cómo esta condicion marcó su vida y la motivó a convertirse en bailarina profesional y campeona de fisicoculturismo. Esto fue lo que ella nos compartió::

Llévame al principio: ¿cuándo y dónde naciste, y cuándo se enteraron tus padres de que tenías pie equino varo congénito?   

Nací en Bogotá, Colombia, en 1981 con pie equino varo bilateral. Mis padres entraron en pánico al ver mis pies y mi mamá inmediatamente se culpó a sí misma. En ese entonces no era común hacerse ecografías, así que mis padres no tenían idea de que yo nacería con esta condición, ni sabían qué era. El primer regalo que mi papá llevó a casa fue un par de zapatitos, pero cuando mi mamá lo vio llegar, le dijo que se olvidara de eso: no me iban a quedar.

Después de mi nacimiento, el médico les dijo a mis padres que mi condición se podía tratar con cirugía. A los seis meses ya me habían hecho tres cirugías en cada pie y usé yesos entre las cirugías y después de estas hasta los cuatro años. Nunca gateé, pero mi mamá dice que yo “zapateaba” el suelo con mis yesos tan fuerte que siempre sabía dónde estaba en la casa.

Después de eso, tuve que usar lo que yo llamo zapatos ortopédicos “tipo Frankenstein” hasta los ocho años. Tenía que usar el zapato derecho en el pie izquierdo y el izquierdo en el pie derecho. Todos se burlaban de mí por los zapatos, preguntando por qué los usaba al revés. En vez de decirles la verdad, yo inventaba historias, fingía estar confundida o cambiaba de tema. Cuando me quitaron los yesos, tuve que usar unas ferulas ortopédicas con una barra de metal durante la noche que eran muy incómodas. Incluso con solo cuatro años yo ya era fuerte, y mientras dormia torcia la barra metálica. Rompí muchos colchones haciendo eso. Mis padres terminaron envolviéndome en cobijas para intentar evitar que dañara el aparato y el colchón.

Cuéntame sobre tu familia. ¿Cómo reaccionaron ante tu pie equino varo?

Soy la mayor de seis hermanos – tengo tres hermanas y dos hermanos. Ninguno de mis hermanos, primos, padres o abuelos tienen pie equino varo. Incluso le pregunté a mi bisabuela, pero no recordaba a nadie en la familia que hubiera nacido con esta condición. En vez de hacerme sentir mal, eso me hizo sentir única.

Como soy la mayor, la mayoría de mis hermanos no recuerda mucho sobre mi tratamiento, pero ven las cicatrices en mis pies y saben lo que pasó. También lo notaban por la forma en que caminaba o corría, porque se veía un poco diferente – todavía me camino un poco de puntitas. Mis hermanos nunca me hicieron sentir como una víctima y mis padres nunca me dijeron que era frágil. Colombia está llena de montañas por escalar y yo simplemente le hacia– aunque fuera difícil. Nunca mostraba sufrimiento. Quería dar el ejemplo, así que si la familia iba a subir una montaña, yo también la iba a subir. También era la mano derecha de mi mamá. No quería parecer débil por tener pies equino varo. Siempre me decía, desde pequeña, que si algún día tenía un hijo con esta condición, no tendría miedo. Sin embargo, cuando nació mi hijo, sentí un gran alivio de que sus pies fueran normales.

¿Asististe a la escuela? ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, fui a la escuela con mis hermanos. Escuchábamos a personas burlarse de mí, especialmente por los zapatos tipo Frankenstein. A veces, cuando llegaba a la escuela, me cambiaba los zapatos para ponérmelos en los pies correctos.

Las burlas me hicieron una mujer determinada y encendieron una chispa en mí para no tenerle miedo a los retos y siempre ir tras lo que quiero. Por ejemplo, siempre participaba en los shows de talento de la escuela y bailaba frente a todos. Y es muy curioso como yo no queria que nadie se diera cuenta de mi condicion, aun asi, siempre me era el centro de atencion. Al final, todas esas burlas me volvieron perfeccionista, porque quería demostrar que podía hacer cualquier cosa. Sentirme derrotada era más doloroso que el bullying que viví.

¿Cómo te sientes respecto al tratamiento que recibiste? ¿Tienes algún efecto persistente (dolor, rigidez, etc.)? 

Estoy muy agradecida por las cirugías, los yesos y las ferulas que transformaron mis pies. Sin embargo, cuando tenía ocho años les dije a mis padres que ya no quería más tratamientos. Ellos estaban considerando otra cirugía para cortar algunos ligamentos y usar un tornillo que mantuviera el talón hacia abajo. Me mostraron un video de la operación y yo dije: “¡Ni loca!”. Además, existía la posibilidad de que perdiera aún más movilidad en el pie. Una mañana me desperté temprano, mis papás apenas estaban despertando, me quité las vendas, el aparato, y todo lo que me habían puesto… y lo boté. Ese fue el día en que acepté mis pies tal como son. Son “mi normal”.

Cuando me mudé a Estados Unidos hice algo de modelaje, y cuando el fotógrafo me envió las fotos editadas, me había borrado digitalmente las cicatrices de mis pies. Algo en mí se incomodó — ver mis pies sin cicatrices no se sentía mi verdadera “yo”. Aunque mi normalidad es diferente, le doy gracias a Dios todos los días por las cirugías, los yesos y los tratamientos, porque he visto personas que nunca recibieron tratamiento. Esa pude haber sido yo.

¿Hubo un momento en el que sentiste “ya estoy bien”, o todavía estás trabajando en ello? 

Desde que me convertí en bailarina y fisicoculturista, he fortalecido mis pies. Me encanta caminar descalza – sobre el pasto, la arena, las raíces de los árboles – las diferentes texturas fortalecen mis pies. Ahora puedo usar zapatos planos en vez de tacon. Sigo haciendo ejercicios para mejorar mi dorsiflexión porque eso aún me cuesta un poco, pero hago sentadillas para ayudar a que el talón se mantenga en el suelo. También he estado tomando un curso de anatomía para aprender cómo todo en el cuerpo está conectado y cómo seguir fortaleciendo mis pies.

También estoy estudiando el concepto del dolor y cómo afecta la química del cuerpo. Este enfoque integrativo es lo que me ha llevado hasta donde estoy hoy. Una gran parte de mi transformación ocurrió cuando hice el trabajo de cambiar mis creencias limitantes. El momento de transformación para mí fue cuando uní mi mente y mi cuerpo. El aceptarme tal como soy.

¿Cómo es tu vida ahora? ¿Cuál es tu actividad favorita?

Los médicos dijeron que tal vez nunca caminaría normalmente, y probablemente por eso me convertí en bailarina. También le dijeron a mi mamá que para cuando tuviera cuarenta años probablemente estaría en una silla de ruedas. Pero siempre he tenido una vocecita dentro de mí que diciendome: “¡Ve por más!” Y he logrado mucho más de lo que alguna vez imaginé. El movimiento ha sido mi medicina. También me apasiona profundamente la sanación desde adentro hacia afuera y por eso me convertí en Coach de Salud Holística y Facilitadora de PSYCH-K®. PSYCH-K® es un método de autorrealización que ayuda a transformar creencias limitantes en la mente subconsciente para facilitar el crecimiento personal y el bienestar, alineando mente, cuerpo y espíritu. Comencé este camino de sanación para sanarme a mí misma, y ahora estoy ayudando a otros a hacer lo mismo.

Hoy tengo 44 años, y mi condición no me ha impedido hacer nada. Aunque todavía pierdo el equilibrio y aveces me tropiezo, ¡bailar en tacones lo hace mucho más fácil! No creo que alguna vez deje de bailar. Bailo porque mis primeros recuerdos con mi mamá son bailando juntas. Recuerdo que me decía: “Cuando bailas, nadie ve tus pies. ¡La gente solo ve tu carisma!” y así es como quiero ser recordada.

¿Qué tipo de mensajes quieres dejar para ayudar a crear conciencia o y que serían útiles para las familias de niños que nacen con pie equino varo congénito?

A las mamás que tienen un hijo con pie equino varo: esto es un regalo en su propia forma. Verán a su hijo crecer y lograr cosas que jamás imaginaron, tal como lo hizo mi mamá conmigo. Su hijo alcanzará metas inesperadas y, en ese proceso, ustedes descubrirán su propia fuerza como madres. Lo más hermoso será aprender a aceptarse a sí mism@s. El tratamiento cambiará el cuerpo físicamente, pero es super importante que hagan también el trabajo interno para aceptarse y aceptar su historia. Escucharán frases como “Es muy difícil”, “No puedes”, “No lo lograrás”, pero sepan que pueden romper esas barreras! Cuando trabajas en ti desde adentro, con autoaceptación, tu vida se transforma. Apreciar tus diferencias es lo que le da originalidad al mundo. Al final del día, mi pie equino varo es una bendición, porque no sería tan fuerte, decidida y disciplinada si no hubiera nacido así.

¿Cómo ha impactado tu camino con pie equinovaro la forma en que enfrentas la vida?  

Mi camino con pie equino varo me enseñó que soy ilimitada. Me impulsó a creer que todo es posible cuando sigo mi corazón y apuesto por mí misma.

He compartido videos por las redes sociales sobre cómo el movimiento transformó mi vida y me ayudó a salir adelante a pesar de haber nacido con pie equinovaro. Un día, una profesora de Colombia me escribió después de ver uno de esos videos. Me contó sobre un niña que estaba en tratamiento por pie equinovaro y que amaba jugar al fútbol. Lamentablemente, la mamá de la niña había pedido a los profesores de la escuela que no la dejaran jugar. La profesora me pidió consejo, y le dije: es importante trabajar con el médico, pero limitar a la niña, no es la respuesta. La clave está en cambiar la mentalidad: ver lo que sí es posible en lugar de enfocarse en lo que podría salir mal.

¿Qué quieres que el mundo sepa sobre el pie equinovaro? 

Leí un artículo sobre algunos padres que abandonan a sus hijos cuando nacen con pie equinovaro, en gran parte por el estigma y la desinformación. Mucha gente no sabe qué es, y algunos creen que afecta el cerebro o que es contagioso.

Mi mamá me contó que cuando estaba embarazada de mí, le dolía el estómago. Mi abuela le dijo que debía hacerse un masaje. Algunos dicen que ese masaje causó el pie equinovaro. Otros dicen que fue porque yo estaba “arrodillada” dentro del vientre. Además, mis padres tienen tipos de sangre diferentes—uno O positivo y otro O negativo—y algunos dicen que eso también lo pudo haber causado. Y, por supuesto, hay quienes creen que es karma.

Esta falta de conciencia es una gran barrera y hace que muchos padres no busquen ayuda. Se sienten perdidos y con miedo. La gente necesita entender qué es, cómo se trata, y tener acceso a los recursos necesarios. Al hacer esta condición más visible a través de historias como la mía, podemos generar esperanza y difundir información verídica. Por eso me dio tanta alegría descubrir el trabajo que hace MiracleFeet, y decidí apoyar su misión en todo lo que pueda. Toda persona nacida con pie equinovaro merece la oportunidad de vivir una vida independiente, activa y saludable.

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